3 formas de escritura:
la yupana, abaco inka:


otras formas
son los tocapus..o grafias literarias:

ademas de nuestra bibliotreca inka.. que fue totalmnete quemada a mnos de los hispanos....EL ""POQUENCANCHA""
E3N ELLA SE GUARDABAN.. TABLILLAS Y SE GUARDA BA LA HISTORIA Y MUCHOS SUCESOS ANTERIORES AL TAWANTINSUYU...


LA ESCRITURA INKA!!...EN SUS 3 FORMAS.
Decodificación de Quipus
William Burns Glynn pertenece, por derecho propio, al grupo de los peruanistas europeos de mayor nombre. Llegó a estas tierras hace ya un buen tiempo, para ejercer su profesión de ingeniero textil y, cuando en el ejercicio de sus labores se puso a examinar las deslumbrantes telas de las antiguas civiliaciones de los Andes Centrales, llegó a la conclusión de que las mismas contenían mensajes a través de sus formas y colores. A partir de esta conclusión empezó a estudiar el incario, y al hacerlo, se encontró con la visión de un gran Estado, extraordinariamente organizado y que funcionaba de una manera sorprendentemente eficiente. La administración que se hallaba en la base de ese Estado tan formidable, tenía necesariamente que contar no sólo con un excelente sistema de registro contable y estadístico, sino también con una sofisticada escritura que permitiera que las instrucciones y directivas que se emitían contuvieran claras, explícitas e indubitables especificaciones.
A partir de estas conclusiones básicas es que se propuso develar, no sólo la forma utilizada en el contexto de ese gran Estado para hacer los cálculos y los registros estadísticos y contables sino también la forma y manera en que se transmitían y anotaban los pensamientos, las ideas, los mensajes y las directivas.
A las anteriores conclusiones lo habrían de llevar, igualmente, sus estudios de los cronistas quienes, reiteradamente se refieren a que los altos funcionarios incásicos revisaban sus quipus para ofrecer explicaciones pormenorizadas. Pero por obra de los altos funcionarios coloniales (y de los propios cronistas) se sabe, asimismo, que en el Qosqo había una enorme biblioteca que contenía tablones repletos de grafías escriturales. Tal biblioteca se llamaba Poquencancha. Así resulta que en el Perú de la antigüedad habían tres formas de escritura: (1)los tocapus o grafías tejidas; (2) los quipus o cuerdas anudadas; y, (3) los tablones con pinturas almacenadas en el Poquencancha.
De esas tres modalidades escriturales la que desapareció completamente, como consecuencia de la invasión hispánica, fue aquella de los tablones del Poquencancha, que sufrió simple y llanamente su completa destrucción física en el momento en que culminaba la invasión hispánica. Esa terrible pérdida del Poquecancha fue una tremenda desgracia para toda la cultura humana, sólo comparable, en lo desgraciado, con la destrucción por las tropas romanas de la gran Biblioteca de Alejandría. De esa terrible destrucción sólo se salvaron los tablones en que estaba diseñada la historia de la cultura peruana antigua y la de los incas, que el virrey Toledo los tomó para remitírselas al rey de España, seguramente por su naturaleza sorprendentemente ingeniosa. Pero nunca se supo si esos tablones naufragaron en su traslado a la Península o si fueron destruidos, cuando ya se hallaban en las zafias manos reales. El hecho es que con esos últimos tablones desaparecieron todas las muestras de la escritura pictográfica incásica, guardadas en el Poquencancha.
En cuanto a los quipus, es de anotar que los mismos fueron quemados en todas las ciudades y tambos en los que se encontraban depositados toneladas de estos medios de registros, tanto de referencias estadísticas como de texto de toda naturaleza. De esta inmensa y bárbara destrucción se salvaron, sin embargo, varias decenas de quipus que ahora están siendo estudiados y analizados. Igual destino tuvieron los tocapus que, a diferencia de las grafías depositadas y quemadas en el Poquencancha, estaban compuestas más bien de signos geométricos, insertados prácticamente en todos los tejidos de alguna relevancia. De tales tocapus se conservan hoy también algunas docenas de ejemplares sumamente valiosas.
Teniendo a la vista estos impresionantes tocapus es que Victoria de la Jara estimó que los mismos no eran otra cosa que signos de alguna forma de escritura ideográfica, que ella misma se puso a la tarea de descifrar. En este empeño estuvo inmersa durante muchos años, al cabo de los cuales no enhebró sino algunas presunciones del significado de ciertos signos, cuya solidez nunca pudo ser probada. El hecho es que, como los tocapus son grafías lineales de carácter casi totalmente geométrico, entonces, no resultaron siendo coherentes con las propuestas ideográficas, cuya formas tienen que ser diversas por su propia naturaleza, del mismo modo que son las ideas que expresan. Esta vía de estudios, quedó agotada.
Así se hallaban las cosas cuando hizo su ingreso al escenario Williams Burns, munido del criterio de que las distintas formas de escritura de los antiguos peruanos debían ser descifrados como si se tratara de claves, cuya estructura es preciso develar. Tal desciframiento podría hacerse correlacionando la yupana, o ábaco de cálculo, que era un medio de registro numérico. La primera aproximación de este proceso llevó a Burns a la conclusión de que, tanto la yupana como los quipus debían operarse a través del sistema decimal, puesto que la numeración incásica era por décimos.
Williams Burns Glynn